Capítulo 1 - Un mundo distinto

sábado, 7 de julio de 2012.
No tengo mucho tiempo para actualizar y me encuentro con que el borrador se había borrado por arte de magia pero bueno....He de escribir de nuevo (vaya palo...hahahah). En fin que traemos el capi 1 que nos ha costado lo nuestro jajaj Esperamos que os guste y que comentéis ^^



Capítulo 1 - Un mundo distinto


Los grillos cantaban con fuerza, Odesa abrió los ojos y un terrible dolor de cabeza la inundó, obligándola en un acto reflejo a llevarse una mano a la cara. Estaba tumbada en la hierba húmeda y sobre ella no veía más que frondosos árboles que limitaban su visión.
—¿Un… sueño? —se preguntó a sí misma recordando fragmentos de lo ocurrido y pensando que tal vez era sonámbula.
Obligó a su cuerpo a incorporarse a pesar del terrible mareo que estaba sintiendo. Se quedó sentada con una de las manos aún sobre la cabeza y observó. No sabía cómo pero había acabado en mitad de un oscuro bosque de tonalidades demasiado apagadas, no parecía en absoluto un lugar normal.
 Tirada entre los hierbajos y con una brecha en la frente, intentaba unir sus últimos recuerdos. Debía de haber estado bastante tiempo inconsciente, porque sus dedos apenas se manchaban de sangre, con el tacto notaba la profundidad que tenía el corte y el terrible dolor que sentía, parecía ser profundo.
—Joder… —murmuró al ver que por mucho que intentase mirar más allá no veía más que árboles que no lograba identificar.
Consiguió quedar en pie con las manos posadas sobre sus muslos como apoyo y volvió a mirar, esta vez con renovado interés, porque había algo que no le cuadraba.
“No hay ningún bosque…” pensó de pronto. “En la zona de arqueología no hay bosque, ni ahí ni en varios kilómetros a la redonda… Esto debe ser una broma… “
—Desde luego que tiene que ser una broma… —Se incorporó del todo mientras buscaba esperanzada a sus compañeros, tenían que estar escondidos entre los árboles—. Venga Yuri, me has dado un buen susto, no sé cómo lo has hecho… pero te has pasado.
Dio varios pasos asomando la cabeza por entre arbustos, matorrales y árboles.
—Sé que ellos solos no podrían haber maquinado algo así siendo tu furgoneta la única que nos lleva y trae a la ciudad —continuó alzando la voz y rodeando el siguiente conjunto de árboles—. Anna, seguro que estás metida en el meollo, así que canta —caminó hacia un árbol escuálido para asomarse por esa zona— o asoma la patita antes de que empiece a usar las ramas de los árboles… ¡Como palos de trinchar! —acabó alzando más el tono de la voz comenzando a exasperarse.
Nadie le respondía y eso significaba que o bien le estaban jugando una broma que no sabía hasta qué límites iban a llevar, o que realmente era sonámbula.
Un ruido muy lejano llamó su atención, giró hacia su derecha y corrió sin pensar en aquella dirección rezando para no caerse de bruces al suelo por el pequeño mareo que tenía. Las zapatillas tampoco ayudaban nada.
En su mente sólo imaginaba la paliza que les iba a dar y la tortura china que iba a emplear con Yuri por haberles dejado la furgoneta… Y para colmo, el frío que estaba empezando a tener la estaba dejando congelada, pero eso quedó en un segundo plano debido al sonido de algo moviéndose a su izquierda. Al llegar a la altura del lugar no encontró a nadie y volvió a escuchar ese mismo sonido unas 4 veces , cada una dirigiéndola a diferentes sitios hasta que un fuerte estruendo de algo rompiéndose a unos cuantos metros a su derecha la asustó.
Con una sonrisa triunfante, cambió de dirección hacia donde creía que había salido el retumbo encontrándose con un enorme y solitario macizo color café que estaba rodeado de pequeñas piedras. Parecían haber sido colocadas estratégicamente cerca unas de otras para formar un círculo alrededor del gran árbol, frente al cual había otra enorme piedra color ceniza partida en dos. Paró en seco frente a la gran piedra, frunciendo el ceño y decidida, la pasó de largo con cuidado para después rodear el árbol con la intención de sorprender a alguno de sus compañeros.
— ¡Te pill…! —El triunfo de Odesa mudó a frustración—. Esto ya no me hace ni puñetera gracia…
Cansada de haber estado corriendo y en vista de que ninguno de sus compañeros iba a aparecer por el simple hecho de querer mofarse de ella un rato, apoyó su espalda en el enorme macizo contemplando el lugar. Aquel sitio colorido era totalmente diferente al lugar en el que se había despertado, menos frondoso y con el cielo al descubierto. Las hojas que hacían de manto en el suelo eran variopintas y de muchísimos colores, pasando de un potente amaranto a un azul cielo. No le sonaba de nada sus formas triangulares y los pequeños dibujos que cada una de ellas tenía estampado.
“Las hojas azules no existen” pensó. “Y no van con dibujitos, ¿verdad?”.
 —Parece que se han propuesto hacerme la mañana animada volviéndome loca —musitó—, y encima ahora me duele la cabeza… —volvió a pasarse las manos sobre la frente masajeándose las sienes con los dedos.
Odesa sabía que no podía quedarse ahí parada a la espera de que la broma cesara. Conociendo a Anna y a Marie, estaba segura de que la gracia  iba a durar como mucho un par de horas, hasta que a Yuri se le cruzaran los cables nuevamente con su maniática frase de “trabajo, trabajo, trabajo”.
—Bueeno… —suspiró— Creo que es hora de ponerse en marcha y volver al lugar en donde me dejaron tirada como un saco de patatas del Mcdonals —gritó como si alguien pudiese escucharla.
Viró sobre unos cuantos pasos y se detuvo en seco cuando ya había pasado de largo aquella piedra partida. ¿Por donde había venido? Recordaba que había estado corriendo en línea recta sorteando los enormes árboles de ese sitio, y que después llegó a otro con más vegetación y luego más vegetación mustia.
—Perfecto… ¡Me he perdido idiotas! —alzó la voz peinándose los mechones de la frente que se le habían soltado del moño—. Vale, pedazo de inútiles con patas —resopló—, me iré por ahí, daré vueltas y vueltas y acabaré enfrentándome a una pantera. No, mejor a un oso negro enorme que me dará un zarpazo… y luego lloraréis en mi tumba. Cuando queráis llevarme a casa ya me avisaréis —acabó mientras caminaba sin rumbo fijo.
Prestándole más atención al ruido que hacían las hojas bajo sus pies y a sus distintos colores que al sitio al que se dirigía, Odesa había pasado por alto dos pequeños detalles de suma importancia. De haber mirado al cielo en aquel momento, se habría dado cuenta de que había dos esplendorosos mundos, uno de colores verdosos y otro de tonalidades anaranjadas en el cielo, lo suficientemente grandes como para igualar el tamaño de dos lunas juntas, y lo que le habría resultado más inquietante, saltando entre las ramas con una agilidad increíble, había un extraño borrón acechándola.
Un buen rato más tarde, la chica alcanzó el final del bosque, quedando frente  una explanada de tierra baldía totalmente reseca. Si no llega a ser porque a lo lejos divisó lo que parecía un lago, habría vuelto tras sus pasos para seguir caminando entre arbolitos y plantitas. Marchó hasta las claras aguas en busca de un trago por la exhaustiva caminata, tenía la garganta reseca y casi sentía escozor.
Ninguno de sus amigos de la expedición había intentado detenerla cuando se había alejado del sitio en el que había despertado, así que ella siguió a su aire, convencida de que en algún instante iban a aparecer, y aquel era uno de los posibles momentos, porque en muchos metros a la redonda no había absolutamente nada a excepción del lago. Cualquiera que se acercase era perfectamente visible.
Odesa no sabía si el agua era potable, pero con la sed que traía no le importaba mucho. Se asomó a las aguas increíblemente cristalinas, tanto que podía ver las pequeñas piedrecitas que había en el fondo y pudo verse reflejada en ellas. Ahogó un grito al advertir el reflejo de su cara completamente pintada en hilillos de sangre reseca y restos de tierra.
Intentando no mojarse las ropas tan perfectas que llevaba para la ocasión, se acercó lo suficiente como para poder ver claramente la brecha que tenía en a frente.
—Cielos… —expresó sorprendida al ver que el tacto de sus dedos le había engañado rato antes haciéndole creer que tenía un enorme tajo en la frente.
 No había sido tanto, solamente una brecha del tamaño de media ceja, pero de la cual había brotado una gran cantidad de sangre que había cambiado el color de su piel. Se lavó las manos que tenía llenas de restos de sangre, tierra y suciedad, y con cuidado pasó a limpiar la herida, la cara y el cuello, aunque no tuviera nada con lo que secarse.
El sonido de las hojas crepitando a su espalda bajo el peso de algo, formó en su cara una tonta sonrisa de triunfo que quedó reflejada en las aguas, antes de girarse dejó escapar un profundo suspiro.
—¡Hasta que vienes a buscarme! —bufó sonriente mientras se giraba sacudiéndose el resto de agua de las manos y se preparaba para ver la cara de atontado que tendría alguno de sus amigos. Incluso podía ser el mismísimo Yuri—. Sé que llevas un ratito siguiendo… —un escalofrío cortó frase acusadora.
Tuvo la misma sensación de pánico que en aquélla pesadilla que había padecido. Se quedó inmovilizada al ver a quien tenía delante, aunque la gran pregunta no era quien sino qué.
El potente y masculino gruñido del ser alto y de músculos perfectamente trabajados en un gimnasio casi la hizo gritar.
Era enorme y tan parecido al de sus sueños que le daban escalofríos. Tenía también dos cuernos en lo alto de la cabeza e iba vestido con ropajes extraños. En la parte de abajo llevaba unos finos pantalones holgados a rayas grisáceas remetidos dentro de unas altas botas de cuero, que estaban embarradas de mugre y que le daban cierto aire a mendigo. En la parte superior llevaba una especie de casaca  sin mangas de color verdoso que le llegaba hasta las rodillas, adornada con finas hebras amarillentas y debajo de ella no tenía nada, por lo que dejaba ver un perfecto tórax tan moldeado que Odesa casi llegó a pensar con vergüenza que el pecho de aquel individuo era de mayor tamaño que el suyo. No tenía bello, pero estaba tan sucio que parecía haberse caído a una ciénaga.
Enroscada de manera repetida en su cuello, había una gruesa cuerda de cuero que parecía hacer función de collar, y unos abalorios plateados acabados en punta hacían de tope para el final del cordón.
Odesa lo estaba escaneando de arriba abajo, porque no podía creerse lo que llegaba a su retina, tenía que ser una visión.
Los ojos del ser carecían de color alguno, o eso le pareció a la chica. Sus iris rojizos le daban un aire siniestro, sin mencionar que el ojo izquierdo y parte del rostro lo llevaba cubierto con por una especie de antifaz de lo que parecía hierro o alguna clase de metal barato. Pasó a examinar su pelo mientras la boca se le quedaba medio abierta, era de un tono rubio platino, y de algún lugar de entre su cabello, nacían aquellos inquietantes, extraños y oscuros cuernos. Quiso obviar las orejas acabadas en punta pero fue imposible.
Girarse y encontrarse delante de ella a un tipo tan extraño plantado de brazos cruzados con un enorme cuchillo con forma ondulada la había asustado, pero fueron las palabras que soltó lo que  la aterró por completo.
—Un buen rato más bien —descruzó los brazos taladrándola con esos ojos inhumanos mientras se acercaba jugueteando con el cuchillo, dispuesto a atacarla—. Supongo que alguna moneda me darán por ti… —el cuerpo de Odesa dio un fuerte respingo— y tus órganos.
“Imposible… ¿Por qué se han tomado tantas molestias para hacerme esta bromita?” se preguntó intentando mantener la compostura. “Realmente me ha asustado, y si sigue acercándose voy a acabar chillando como una loca… así que mejor le hablo mientras me alejo un poquito y me voy metiendo en el agua —planificó Saben que no sé nadar, así que en cuanto el agua me cubra lo suficiente como para ahogarme, pararán con esta tontería de una vez por todas”.
—Mira… cosa —el platino alzó una ceja ante el sustantivo y se detuvo a la espera.
“¿No querían que entrase en ambiente fantástico con hojitas de colores y  piedras a lo medieval? Pues voy a darles el gusto”.
—Antes de tocarme con esas mugrientas manos —señaló con un movimiento de cabeza al cuerpo del otro—, te aconsejo que te des una buena ducha. Una con mucho frotar y bastante jabón, porque pareces Shrek pero en color café con leche.
Una especie de aura siniestra lo envolvió y Odesa supo por el cambio de su mirada que le acababa de dedicar, que algo de lo que había dicho no le gustó ni un pelo y le había sentado como una patada en las pelotas. ¿Acaso la verdad dolía?
 “Haberte pillado otro papel en esta obra” se dijo mientras empezaba a retroceder internándose en el lago incómoda al pisar las piedritas del fondo con las zapatillas de estar por casa que llevaba.
Quiero ese cuchillo tuyo de piratas del Caribe lejos de mí o te aseguro que te vas a arrepentir intentó ser convincente, pero el movimiento furioso que hizo con el cuchillo en el aire cortando cualquier otra frase por parte de ella, hizo que trastabillara con su propio pie cayendo de espaldas al agua.
A mi ningún Inicial me da ordenes —siseó enseñando unos dientes asombrosamente blancos y coronados con un par de colmillos afilados—. Sabes perfectamente que no se puede salir de los límites del bosque —gruñó dando un paso hacia ella, que había conseguido alzarse quedando con el agua hasta los muslos mientras seguía retrocediendo con el ceño fruncido —, son las reglas.
— ¡Y a mi ningún idiota con ganas de divertirse me saca de mi tienda de dormir! —continuó retrocediendo, ahora con el agua por la cintura— ¡Ni me lleva a vete a saber donde dejándome tirada a mi suerte y luego viene disfrazado de…de… una especie evolucionada de Avatar a lo chocolate y con cuernos, diciendo que me va a vender a cachos! —bufó temerosa y furiosa al mismo tiempo.
Chico, hablas raro y tienes unos cojones de cuidado, pero conmigo eso no funciona —gruñó más fuerte—. Deja de tocarme los huevos y sal del agua —le hizo una señal con el cuchillo apoyando su orden—, o te aseguro que lo que vive ahí acabará contigo antes de lo que tardaré yo si sigues adentrándote en el lago y escupiendo gilipolleces por esa boca tan sucia.
“¿Ahora quiere hacerme creer que hay un súper tiburón del lago o algo?”
Vas a tener que venir a buscarme porque apenas toco suelo y ya sabéis que no sé na…
¡Akrios! —alguien salió de entre los árboles gritando lo que parecía habían decidido que iba a ser el nombre de ese ser o personaje con el que estaba hablando.
Mantente al margen Cross —echó una mano atrás señalándole  al chico que se detuviese—. Un inicial ha salido de los márgenes —la señaló con la cabeza— y hasta donde yo sé, tú también eres uno, y mi trabajo es descuartizar a todo lo que sale, así que ya puedes estar volviendo tras tus pasos.
El otro rió mientras se le acercaba.
Sabes perfectamente que no me vas a hacer nada. Esta es la centésima vez que salgo —la miró y Odesa pudo apreciar varias cosas de la nueva aparición con pintas más normales.
Le llegaba al tal Akrios por los hombros, tenía un pelo de color oro y unos ojos aguamarina increíbles. Tanto la extraña camisa que llevaba de manga larga y color pardo con unos bordados de hilo dorado en el cuello, como los pantalones de una tonalidad un poco más oscura y las botas de cuero curtido a juego con estos, estaban totalmente limpios e impolutos.
El tal Akrios le estaba empezando a dar una reprimenda, pero el otro parecía simpático, y sin quererlo le estaba dando más tiempo para su plan de “me ahogo y es tu culpa, idiota”.
Odesa tenía la sensación de estar pisando algún tipo de alga, por lo que se detuvo tanteando con la punta del pie alrededor, y en algún punto de su alocado plan perdió una de las zapatillas, pero no la encontró y maldijo en silencio. Mientras, el agua ya le llegaba por el cuello cuando los dos que tenía delante se percataron de que su cuerpo apenas era visible, y Akrios maldijo apartando al rubio a un lado impidiéndole ir a por ella.
Oye inicial —le habló el chico que acababa de llegar—. Es mejor que salgas del agua un alga flotante rozó las piernas de Odesa y esta se sacudió sorprendida—, porque hay especies en ese lago que son mas grandes que un carrozal, y están totalmente dispuestas a arrancarte cualquier parte del cuerpo si se lo pones tan en bandeja como ahora.
Déjalo Cross, este estúpido inicial parece de otro planeta, sino, no se entiende que esté haciendo lo que hace.
Pero Akrios… —dudó el otro¿Por qué se ha metido en el lago? ¿Has vuelto a amenazar otra vez a más demonios?
Venga va, ahora es cuando sale alguien disfrazado de drácula de algún lado bufó  Odesa ante la palabra demonio y repeinándose de nuevo el pelo negro hacia atrás llegando  a un bache de arena.
Si daba otro paso atrás iba a necesitar ayuda para flotar.
Estoy al borde de un bache, si doy otro paso os aseguro que me ahogaré, así que ya podéis estar saliendo todos los implicados en esta mierda de juego frunció el ceño—. No estoy enfadada, así que podéis salir y nos reímos todos un rato.
Perdona chico había estado ignorando a posta que el tal Akrios le estaba confundiendo de género, pero ya le estaba empezando a tocar las narices. Esta vez alguna bolsa fue la que rozó su muslo—, pero te has debido dar tremendo mamporro en donde sea que te hayas caído.
Akrios comenzó a adentrarse en las aguas del lago cuchillo en mano mientras maldecía la actitud de Odesa, a quien no le parecía que aquel tipo fuese en absoluto amigable.
Para tu información replicó la chica—. Uno, no sé qué cojones es un inicial. Dos, seguramente me he debido haber descolocado algo en la cabeza con el golpe y tres, no soy un chico.
El rubio alzó una ceja sin entender y el de ojos blanquecinos se detuvo un segundo para luego reanudar los pasos hasta ella. A Odesa le pareció imaginar que en la mejilla derecha del actor -porque debía haberlo contratado con una mísera botella de vodka- acababa de aparecer fugazmente una enorme cicatriz que iba desde la ceja pasando por el ojo hasta la mandíbula. Parpadeó y esta desapareció de su vista.
“Menudo golpe me he tenido que dar… veo cosas que aparecen y desaparecen…”
Eres joven, así que siempre serás un chico para todos la voz del tal Akrios la sacó de su estupor—. Hasta que no llegues a los 300 años eres todo un escuincle, y aún con esa edad sigues siendo joven, chico —repitió con intención de molestar.
—…A parte de ser un Friki que trabaja como un mal actor secundario, necesitas que te gradúen esas lentillas —señaló Odesa con la cabeza—. Un paso más y estaré en problemas, te lo aseguro.
¿Lentillas? preguntó Akrios con una mueca de confusión¿Qué mierda es eso?
A Odesa se le escapó el indicio de una pequeña risa que acabó en un resoplido, y Coss frunció el ceño.
De verdad, inicial, es mejor que salgas del agua y hablemos cuando estés en tierra firme. Noto ondas oscuras a poca distancia, y a pesar de que Akrios parece un sanguinario, para lo máximo que usa ese cuchillo es para cortar redes y sacar algún que otro ojo… animal puntualizó al mismo tiempo que el ser con cuernos acababa en un abrir y cerrar de ojos delante de las narices de la chica, sin ella haberlo notado. Del susto que se dio, acabó dando el fatal paso atrás.
Se vio a sí misma bajo el lago, manoteando las aguas con una repentina desesperación. Incluso podía imaginar como todos iban a perder el culo para ir a sacarla antes que se ahogase, pero nada de eso ocurrió. Ni acabó bajo el agua ni vio a nadie salir de ningún lado, Akrios la tenía sujeta del brazo mientras mantenía la mirada fija en ella.
Algo debió pasar por la mente del otro, porque su expresión cambió de estar con una sonrisa torcida de superioridad a una de total contención y tensión. ¿Había visto algo?
“Esto… Se me está haciendo muy raro” pensó Odesa. “No seguiré soñando, ¿verdad?”.
Akrios chasqueó la lengua y arrugó la nariz y el entrecejo. Acercó tanto la cara a la de Odesa que está echó el cuello hacia atrás virando levemente la cara hacia un lado con visible incomodidad. El otro empezó a olfatear como si fuera un can. Arrimó de tal manera la nariz al cuello de la chica que a Odesa se le erizó la piel levemente por el suave y repentino contacto.
¿Q…Qué? esta vez fue ella la que frunció el ceño. Una especie de corriente de calor le recorrió el cuerpo al ver la cara del ser de cerca. Realmente era la perfección a pesar de estar cubierto de mugre y ser tan…tan… raro. Sin mencionar esos ojos que cortaban el aire.
Tú… comenzó a decir Akrios sin quitarle los ojos de encima. Parecía fascinado y confundido.
Soy una CHI·CA, HEM·BRA, del género FE·ME·NI·NO, pedazo de…—intentó puntualizar Odesa con renovado enfado gruñendo cada palabra que salía de su boca en voz tan baja que solamente podía escucharlo él.
La frase se quedó ahí, porque de un doloroso y repentino tirón la lanzó a un lado haciéndole perder el equilibrio.
¿¡Pero qué demonios te crees que hac…!? un enorme monstruo negruzco con la piel igual de densa que el petróleo y unos tentáculos gelatinosos del tamaño de un tanque acababa de emerger de las aguas con una afilada dentadura amarillenta, mirándola con atención y hambre.
Cross gritó al ver al bicho.
Maldita sea… Te dije que no entraras al agua gruñó el de los cuernos trazando una  línea curva con el cuchillo en la capa del agua. Al momento, una onda expansiva salió en dirección al monstruo impactándole de lleno—, este es un mundo malditamente sangriento, para que lo sepas —le dijo sin mirarla.
¿¡Esto es real!? gimió Ody por el golpe, porque en los sueños no se sentía dolor.
¡¿A ti que cojones te parece?! volvió a gruñir girándose hacia ella con aquella cicatriz perfectamente visible en la cara que supuestamente se había imaginado momentos antes y enseñándole los colmillos¡Fuera del agua, ya! Le gritó para luego llevar los ojos a su cuchillo—. Al final voy a acabar usando la maldita daga de mondadientes, joder.
El monstruo estaba volviendo a atacar. Abrió sus fauces dejando a la vista la asquerosidad de su garganta, llena de furúnculos blancos y larga una lengua lila.
Con un ligero movimiento de muñeca, Akrios posicionó el cuchillo y saltó al aire manteniéndose sobre las aguas del lago como si tuviera algo invisible bajo los pies que le hacía de soporte. Acababa de abalanzarse hacia el monstruo cuando se dio cuenta de que había sido un gran error al oír el pequeño grito de Odesa.
Otro más los acababa de rodear.
Cross no sabía luchar, y por ende no llevaba armas encima. El chico tampoco podía entrar al lago porque estaba prohibido, y por mucho que intentase llamar la atención de la bestia que acababa de emerger al otro lado, esta no iba a salir de las aguas, puesto que no era estúpida. Monstruo sí, pero tonto no, porque sabía qué seres eran ellos y lo que eran capaces de hacer en tierra firme.
Si él estaba atacando al que tenía delante y Cross no podía entrar al lago, eso significaba que iba a tener que ser más rápido de lo que había sido en su vida para evitar la muerte de aquella chica Humana.

5 Comentarios:

Katniss dijo...

wow wow esto se pone muy interesantee *-*, y muy bien escrito por cierto XD

yari-chan dijo...

waaaaaa no se porque pero ya me enamore de Akrios ♥♥♥
waaaa porque? ya quiero saber que pasa después >///<
y porque se sorprenden que sea una chica?
dios no podre dormir...ya quiero saber que sucede xD ♥♥♥♥

muchas gracias por el capitulo 1 (^.^)

Patry_92 dijo...

Acabo de leerme el prólogo y el primer capítulo...y está genial!!! >//< ya me he enganchado xD
esperaré por el próximo capítulo ^^

Mai Alonso dijo...

muchas gracias chicas! Nos hace muy felices que os guste y que nos dejéis vuestras opiniones/comentarios, esperamos que no nos dejéis de visitar!

CerezaDeliciosa dijo...

Waaaa *¬* ya aparecieron los primeros demonios *¬* ojala que hayan mas demonios atractivos en la historia *.* pero Odesa como que tardó bastante en darse cuenta de la realidad, yo lo habría hecho mas rápido al estar en un lugar desconocido y sola XD Esta bastante detallada la historia, me gusta, sigan así *3*

 
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